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Crónica del Low Cost (sábado 28 de julio)

Placebo
Sara Morales, 30 de Julio de 2012

Second

Sean Frutos y el resto de Second fueron los primeros en llenar la explanada del escenario Lower, el sábado 28 de julio. Su repertorio, siempre más potente en directo que en sus discos -hecho que se da en la mayoría de los grupos patrios y que demuestra la buena salud de la música en nuestro país- fue todo un repaso a su carrera.

"Rincón Exiquisito" fue uno de los grandes momentos ofrecidos por los de Murcia. Todavía hacía demasiado calor (eran las 20.45) pero el público les quiere y ellos se entregan siempre al máximo. Movimientos espídicos del frontman, que nos recuerda a Noni de Lori Meyers cuando comienzan con los golpes electrónicos. Nando Robles, al bajo, toma protagonismo frente al escenario en varios momentos de la velada; y es que, sin él Second no sería posible. Toda nuestra admiración para Nando.

"Eterno Aspirante", "Psicopáticos" y "N.A.D.A." fueron acogidas de forma abrumadora por un público, que ya comenzaba a intuir cuál sería el final de su concierto. Y no se equivocaron. Tras "Autodestructivos", la potente "Rodamos" con Sean subido a la estructura lateral del escenario desde donde interpretó casi la mitad del tema. Este tipo de gestos de entrega y locura, propios también de The Hives, causan admiración y gustan. Gran energía la de Second.

 

 

Fanfarlo

Aunque el día se presentaba claramente volcado y concentrado para el concierto de Placebo, siempre hay momento para un buen concierto de indie folk. Sosiego antes del gran estallido de Brian Molko, a manos de los londinenses Fanfarlo.

Cathy Lucas al violín -en un segundo pero importantísimo plano- y Amos Memon, entregado al sonido suave pero intenso que caracteriza a la banda, hicieron sonar temas de sus dos discos: Reservoir (2009) y Rooms filled with light (2012). Su trabajo se asemeja a los sonidos de Arcade Fire y su puesta en escena fue de las más sugerentes del día, por el juego de luces blancas en forma de flores que volaban sobre el escenario Budweiser.

Psicodelia visual a ritmo de temas como "Replicate", "Finish Line" y la bonita "Shiny Things".

 

 

Fuel Fandango

Sin duda, el mejor flamenco escuchado nunca. La propuesta de Ale Acosta (Mojo Project) y la cantante cordobesa Nita es única, original y con lenguaje propio.

Fusión jamás imaginada en la que el flamenco, la electrónica y algo de soul se unen para dar vida a este dúo que no pasa desapercibido. Ella, vestida de flamenca moderna con flores en la cabeza, canta sexy hacia un público que mira sorprendido. Sus solos a veces se parecen a la Beth Ditto (Gossip) más sosegada. Él, al tanto de todos sus instrumentos, a veces le dedica un tiempo a Nita, creando entre los dos escenas que nos hacen pensar que, si no fuera por la evidente diferencia de estilos, nos podrían recordar a Cycle o los momentos a solas de The XX.

Los micrófonos adornados con flores, luces rojas dominando el escenario y "Always Searching", "Shiny Soul" y "Talking" envolviéndolo todo. Sorprendentes y originales.

 

 

 

Placebo

Y por fin llegó "el momento" del día en Benidorm. La hora y media más esperada, por los miles de fans que se daban cita en el recinto del Low Cost que, el sábado, vestía más de negro que nunca. El concierto más masivo sin duda del festival, por encima de Suede. El concierto más entregado, tanto por parte de los de arriba, como por los de abajo. En definitiva, EL CONCIERTO de este Low Cost 2012.

"Buenas tardes chicos y chicas, amigos y amigas; mi nombre es Brian Molko y mi grupo de rock se llama Placebo" comenzó el irreductible alma belga en un casi perfecto español que hizo gracia. Tras sus palabras, la tremenda interpretación de "Every you, every me", que sonó más pronto de lo esperado (en tercer lugar). Antes "Battle for the sun", hit de su último disco que, pese a los escépticos, gusta y mucho. Y buena parte del mérito de este éxito y renacimiento de Placebo lo tiene el "nuevo" batería, Steve Forrest que, lleno de tatuajes y a golpe de baqueta, conquista imparable desde la fila de atrás con su platos.

Brian, a estas alturas, ya no hace falta que haga mucho más. Nos tiene conquistados desde hace años. Aún así sabe hacer único cada concierto, cada canción. El público femenino llora y se emociona al verle. Instantes antes de comenzar el concierto una fan de la primera fila tuvo que ser desalojada y atendida por el personal sanitario, a causa de un desmayo. Por su parte, el público masculino le mira y le admira, no es para menos. En definitiva, todos adoran a Placebo.

                                                                               

 

 

 

 

 

 

 

 

 

"Black-Eyed", "Slave to the wage", "Song to say goodbye" y "For what is worth" reafirman la pasión del concierto que todos estamos viviendo. Con "Meds" el andrógino líder pide palmas al público que se pone a ello de manera incesante. Sudor, locura y "The Bitter End". Apoteósica interpretación del tema más aclamado de la banda de Londres.

Con "Bright Lights", tema también de su último disco Battle for the sun (2009), disminuye la participación general. Quizás es menos conocida, pero los que la adoramos la vivimos como uno de los mejores momentos del concierto de Placebo, acompañado por un juego de luces mágico.

 

 

 

 

 

 

 

 

El bis se produjo con la versión de "Running Up That Hill’ de la inglesa Kate Bush. Instantes después, "Post Blue". Y para terminar, un regalo. En primicia para todos los que nos encontrábamos allí esa noche, y en agradecimiento al Low Cost por contar con ellos un año más (ya van dos), nos regalaron "Be Free", el primer tema de su nuevo disco. Con él queda patente la continuidad del sonido Placebo, con los juegos de voz de Molko como protagonistas una vez más. Quizás más parecido a los trabajos anteriores a su último disco. Menos arriesgado que Battle for the Sun, posiblemente. Gustará.

Placebo se despidió del público español con "Infra-Red" y su adiós culminó con el lanzamiento de baquetas del multicolor Steve Forrest, un solo de bajo del, en todos los sentidos, enorme Steve Olsdal, y un abrazo común ante el público, que comenzaba a regresar de la locura vivida. Sobresalientes en todos los sentidos, pese a que echamos de menos "Special K", "The Never-Ending Why" y alguna que otra versión.

 

 

El Columpio Asesino

"Sois el quinto mejor público que hemos tenido", afirmaron Cristina y Albaro. "¿Cuáles han sido los cuatro primeros?" nos quedamos pensando todos los demás.

A El Columpio Asesino no le influye ni la hora, ni el lugar para desmostrar quienes son. Albaro desde su batería le pone su sugerente voz a viejos hits y nuevas perlas (nunca mejor dicho). Cristina sensual con su guitarra le da el toque duro al directo. Raúl, Iñigo y Daniel hacen todo lo demás; y juntos desmuestran por qué han sido merecedores de tanto premio este último año, aunque no hace falta tal demostración, lo sabemos.

"La marca en nuestra frente es la de Caín" y "Ye ye yee" nos remontan a tiempos pasados que todos queríamos vivir. "Perlas" encabeza la sucesión de temas de su último disco Diamantes (2011), que continúa con la genial interpretación de la canción que da nombre al disco y que sonó perfecta, pese a los previos problemas de sonido que hizo parar el concierto un par de minutos.

                                      

"Toro" la más esperada, sin duda. La más bailada y seguida por el público, y la que todos creíamos que cerraría su concierto en Benidorm. Pero no fue así, fue mejor todavía. Tras ella, "Vamos". Genial, mejor elección imposible. Los de Pamplona supieron continuar el subidón que el público traía consigo tras los inolvidables Placebo.

 

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