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Crónica de Sigur Ros y Justice en un flojo Dcode 2012

Marta Hergueta, 17 de Septiembre de 2012

Llegó mediados de septiembre y con ello, la segunda edición del Dcode Festival.
Muchos fueron los problemas que avistamos para conseguir cubrir el fesival. En primer lugar, la tardanza en confirmar la acreditación y después la cola de más de una hora que tuvimos que esperar para hacernos con ella, una vez conseguida - hecho que nos imposibilitó realizar la cobertura del resto de grupos ese día-. Falta de organización.

En cualquier caso y después de mucho, conseguimos entrar. Y cual es la sorpresa cuando vemos que el campo de Rugby de Ciudad Universitaria está de lo más vacío. Atamos cabos y pensamos que los problemas de acreditaciones e invitaciones están relacionados con la intención de vender entradas hasta el último minuto.

Entradas que son excesivamente caras para el cartel que traían este año en comparación con el de la primera edición. En 2012, la programación del Dcode ha estado protagonizado de bandas ‘llena estadios’, más propias de conciertos en el Palacio de los Deportes que de un festival independiente, o eso es lo que nos hicieron creer el año pasado.

 

 

Sigur Ros, gracias

Nosotros queríamos ver a Sigur Ros. Los islandeses estuvieron grandiosos como no puede ser de otra manera. Los que no estuvieron tan grandes fueron los cientos de personas agolpadas delante del escenario principal.
Sigur Ros es una banda que requiere un silencio, una disposición absoluta de todos los sentidos y el público, bien cansado o con pocas ganas de intensidades, no mostraron la predisposición suficiente para escuchar el estupendo directo que tienen la decena de miembros que forman la banda, icono de la escena independiente.

Unos visuales impactantes junto con la puesta en escena del grupo, liderado por Jón Pór Birgisson, fueron un reclamo espectacular que hizo una combinación perfecta con temas como ‘Svefn-g-englar’, ‘Ny Batteri’ o ‘Hoppippolla’. Aunque es habitual en sus conciertos, fue espectacular ver a Birgisson tocar su guitarra eléctrica con el arco de un violín. Es que la cuerda tiene mucho protagonismo dentro del grupo.

Destacables fueron ‘Valtari’, ‘Varúo’ y ‘Popplagio’, con la que cerraron un concierto que comenzó sobre las once y veinte de la noche y terminó casi rozando la una de la madrugada. Fue todo un placer a pesar del molesto murmullo constante de los festivaleros.

Tras la intensidad de Sigur Ros, que dejó a todo el mundo en un estado de tranquilidad máxima, llegaron Justice, a ver si son capaces de levantar el ánimo. Me temo que no.

 

 

Con Justice, el punto final

Concierto demasiado largo para mi gusto aunque empezaron fuertes. El duo francés explotó hasta el máximo su tema más reconocible, ‘We are your friend’, durante el concierto.

Cierto es que los visuales de los populares dj’s dejan a cualquiera boaquiabierto, además de la imagen de marca que han explotado hasta la saciedad -el famoso crucifijo-. Todo un despliegue de opulencia visual que estaba a años luz del sonido. Hubo problemas técnicos que dejaron ver fallos que Justice no debería tener a estas alturas y más siendo cabezas de cartel. Al fin y al cabo, el precio de las entradas era tan excesivamente caro debido a grupos como los franceses que, imaginamos, tenían un caché no precisamente bajo.

El poco aforo que llenó el campo de Rugby el viernes disfrutó con cuando comenzó a sonar ‘D.A.N.C.E’.
Tras  una hora de concierto, en el que Gaspar Augé y Xavier de Rosnay hicieron amago de finiquitar el concierto, vinieron los bises. Mal momento. La gente puso rumbo a la salida. Demasiado habían aguantado. Total que llegó el final del concierto y quedaba la mitad de la mitad de gente.

Viernes poco acertado para el Dcode, me temo.

 

* Crónica sin fotografías por las imposibilidades de la organización del festival

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